Parecía una noche de marzo cualquiera
una rodeada de infinitas estrellas
Parecía una obra de teatro que nos era ajena
una de llegar e irse sin muchas sorpresas
Parecía un caos, un culpable, un acusador
uno que desata la rabia, la impotencia
Parecía que no había salida, ni un salvador
que ella ya había perdido la paciencia.
Y al final, no era de noche, ni una cualquiera
No eran estrellas, ni obra ajena
No había caos, nadie era culpable
Un par de cómplices y un plan cuestionable
Al final, parecía un sueño, pero no lo era.
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